PESAJ CON CONDIMENTOS.-
Hace un par de sábados atrás casi toda la gente que vive en Israel, festejó Pesaj (la pascua judía). Para ese fin, nosotros estábamos invitados a la casa de mis suegros, también iría mi cuñada y un amigo. Pero como hay una pareja de amigos con su hijita (de esos amigos que son de fierro), que no tienen familia aquí e iban a estar solos, propusimos hacerla en casa, para que pudieran estar ellos también. Con mi suegra ya nos habíamos puesto de acuerdo. Como los viernes aquí es un lío porque toda la gente compra la comida para el fin de semana (los sábados está todo cerrado), y yo sabía que por causa de Pesaj iba a ser peor, decidí comprar lo que necesitaba el jueves ¡¡¡Y menos mal que así lo hice!!! El jueves a la noche, mi hijo mayor lloraba por el dolor de panza tan fuerte que tenía ¿Dónde consigo un médico de noche?!!!!!!!!!!!!!! Llamé a otro inmigrante que suele trabajar como remisero de otros inmigrantes, y le pedí que me llevara a la guardia del hospital. Si leen otro de mis escritos, verán que yo salí muy conforme de la atención cuando estuve internada. En la guardia infantil, le tomaron unas muestras de sangre, otra de orina, le tomaron la fiebre, la presión y, finalmente, lo mandaron a la guardia de adultos. Una vez allí, le volvieron a hacer casi todo igual, a pesar de que ya lo tenían escrito y decidieron que, como no le encontraban nada y a fin de descartar un apendicitis, lo iban a dejar pasar la noche allí con suero (para calmar el dolor y porque no había comido nada ni iba a poder hacerlo). Pero tardaron realmente mucho hasta que lo prepararon para el suero, y luego hasta que se lo pusieron y otro tanto hasta llevarlo a la habitación (después del suero no fue tanto tiempo). Mi hijo se quejaba de dolor, yo me desesperaba porque no sabía qué hacer para ayudarlo y nadie venía a atenderlo. Fui a los enfermeros, luego al médico, el que la segunda vez que me quejé a él empezó a acuciar a la enfermera. La enfermera siempre tenía otra cosa mejor que hacer, hasta que perdí la paciencia y le grité delante de todos ¡¡¡Es un niño!!! ¿Entienden qué es un niño? Él no puede esperar y no tiene que hacerlo. Luego de eso la enfermera puso más celeridad al asunto (gritar en Israel es parte de la cultura, nadie se asombra y todos lo hacen, es la forma de conseguir las cosas, si uno no grita, creo que entienden que uno no está en realidad tan urgido). Cuando lo llevaron a la habitación, lo pusieron en una de adultos, ya que no les quedaba cama libre en las de niños. Mi hijo durmió con intermitencias, yo me quedé sentada en una silla. Casi no dormí, porque frente a mí tenía un anciano unido a un aparato de control de latidos del corazón, y no pude evitar impresionarme, además de que hacía ruidos de todo tipo (el hombre, no el aparato). Una de las enfermeras estuvo muy amable. Cuando supo que yo no había cenado, me llevó a la cocina, se fijo en lo que había en la heladera y me convidó a agarrar lo que quisiera. No había mucho, eso es verdad, pero ya era muy tarde. Lo que más me extrañó fue la forma de hacer el huevo duro. Lo puso en una taza de plástico, sacó agua recontra caliente de una máquina y me dijo que esperara tres minutos. No sé cuánto esperé, pero les puedo asegurar que cuando pelé el huevo estaba duro en serio. A la mañana siguiente le sacaron el suero a mi hijo. Pero dijeron que era mejor si pasaba otra noche más allí. Pero que lo iban a pasar a la habitación infantil. Como mi marido los viernes no trabaja, luego de hacer unas compras que le encargué y de almorzar, llegó a relevarme por la tarde para que durmiera un poco. Luego volví a ir yo y pasé la noche en el hospital otra vez. En esta ocasión, había una cama libre al lado de mi hijo y, hasta que llegó un nuevo huesped, pude dormir allí. El niño que llegó tenía 4 1/2 años y lo había atropellado un auto. No estaba muy grave, la sacó muy barata, pero tenía sobre todo la cara muy golpeada. El padre pasó la noche allí con él. Pero se iba a cada rato y dejaba mucho tiempo solo al nene. Lo peor de todo, fueron las insinuaciones que este sujeto comenzó a hacerme. Primero me invitó que fuéramos a dormir a otro sitio, luego me despertó, yo estaba durmiendo en una cama que me había permitido una enfermera al lado de la habitación de mi nene, tocándome la pierna y manteniéndola allí, hasta que logre safar. Entonces me propuso que durmiera en la cama de mi nene, mientras él estaría en la silla al lado del suyo. Como a mí de primera intención me gusta pensar bien, fui a ver si necesitaba ayuda con su hijo. Una vez allí, me senté en la cama de mi hijo, pero del lado contrario al que él me había propuesto. Comencé a acariciar la cabecita y la espalda de mi hijo, entonces este hombre, puso una de sus manos sobre la mía, la retiré, y volvió a hacerlo, así como dos veces más. No sabía qué hacer para sacármelo de encima, me sentía confundida y desorientada: yo estaba allí para cuidar a mi nene, no para nada más. Le dije que enseguida volvía y me fui con el celular, a fin de ver si lograba que mi marido me orientara qué hacer. Una enfermera cuando vio que iba a llamar por teléfono a las dos de la mañana, me preguntó qué iba a hacer, entonces le explique. Me respondió que me acostara donde me dijeron y que ella se encargaría de vigilar. Desde ese momento se acabaron los acosos para mí. De todos modos yo ya estaba media asustada y cada paso que oía era para despertarme enseguida. Gracias a Dios, la mañana del sábado le dieron el alta a mi nene y pude volver a casa a preparar todo para la noche y dormir un poco ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡Por cierto!!! La cena salió muy bien y todos elogiaron mi pollo y mis ensaladas......... ¡¡¡Jag Pesaj sameaj le culam!!! (Feliz fiesta de Pesaj para todos).
Cynthia Laura.-

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