AVENTURA FERROVIARIA
Aquí los trenes son una maravilla. Algunos tienen dos pisos, todos tienen baño, las ventanillas están en perfecto estado, el tapizado de los asientos también, además hace juego con la alfombra. Cada estación hay un mensaje hablado que te dice en qué estación estás y luego te dice cuál es la próxima estación. Cada grupo de 4 asientos tiene una mesita en el medio, con un espacio para apoyar un vaso o una botella chica. Debajo de cada mesita, sobre la pared, cuelga una bolsita para los residuos. En fin, a veces da más la impresión de viajar en un avión que en un tren.
El jueves me tocó viajar sola por primera vez. La idea era encontrarme con mi marido en Kiriat Motzkin, la ciudad a la cual pretendemos mudarnos. El horario de salida del tren, era a las 16:38 y el horario de llegada, a las 17:38. Los trenes aquí suelen ser puntuales, a los sumo pueden llegar a tener un rettraso de 10 minutos, avisados, pero no suelen pasar más irregularidades. Se suponía que tenía que bajar dos estaciones después, para hacer combinación con otro tren, ya que este terminaría ahí, en la estación en la que debía bajar. Mi marido me dio todas las indicaciones. Del lado donde yo debía tomar el tren hay dos carriles ¿Cómo saber cuál me correspondía? Mi esposo me sacó de la duda, el número 3 es auxiliar, allí nunca para ningún tren. A la hora en que debía venir el tren, viene uno a toda velocidad, y no para. Todos nos quedamos mirándolo irse con cara de desconcertados. Poco después se escucha una voz decir algo por los parlantes, la voz deformada por los mismos, me dificultaba la comprensión de los que decía y nadie pareció prestarle atención. Pasados 10 minutos, se volvieron a oir los parlantes, está vez todos pararon sus orejas dispuestos a descifrar el mensaje. El tren iba a tener otros 10 minutos de retraso ¡¡¡Ufa!!!, pensé, nunca se retrasa más de 10 minutos, y justo hoy se retrasa 20 En eso, escucho al locutor hablar de nuevo: un tren iba a venir y se iba a detener en la plataforma en la que nunca se detienen los trenes y no había que subir a él, lo dijo como 5 veces, no pude evitar acordarme de mi marido Cuando subí al tren, escuché a un grupo de personas hablar de dónde se detendría el tren. Resultó que no iba a parar donde yo creía, sino que, para compensarnos por el retraso, iba a hacer el recorrido completo. Me complicaba las cosas, porque yo ya tenía todo armadito en mi cabeza sobre cómo debía hacer, pero por otro lado, resultaba más cómodo. Al fin logré sentarme, y pasó el señor del carrito alimenticio. Hacía mucho calor, y yo me moría de sed: ¿Tiene bebidas frías?, consulté. Me contestó que todas lo estaban, así que pedí agua mineral. Ah!!!! Pero esas no estaban frías. Bueno, accedí, deme una Coca Cola. Cuando al fin obtuve mi bebida fría, como es lógico la abrí. El movimiento del tren sumado al del carrito se ve que habían sacudido mucho a la gaseosa, porque me enchastre de espuma y me pegoteé toda ¡¡¡Qué asco!!! Estaba ya como a 5 estaciones o 6 de mi destino, cuando el tren se paró antes de llegar a una estación. Mucho tiempo estuvo allí, dejando pasar como 5 trenes, bastante distanciados entre sí en el tiempo, que venían en dirección contraria. Cuando ya llevábamos bastante tiempo parados, los parlantes hablaron una vez más, aún tardaría otros 15 minutos en arrancar ¡¡¡Buaaaaaaaaaaaaaa!!! No podía creer lo que me estaba pasando, todo lo que nunca pasa me estaba pasando a mí. Dos estaciones después, nos anuncian que debemos bajarnos TODOS del tren, y tomar el que estaba al lado. Ese también tardó en arrancar y, cuando al fin lo hizo, el locutor anunció que la próxima estación era Tel Aviv Haganá, que es hacia el sur, y nosotros estábamos llendo hacia el norte No les puedo describir el coro de risas que comenzó en ese momento, parecía que nos estaban cargando. La señora que estaba a mi lado me hizo un gesto como indicando que el locutor se había tomado algo Bueno, para qué hacerla más larga. Al final llegué a las 19:30. El tren para volvernos pasaría una hora después, así que poco tiempo nos quedaba. Decidimos tomarlo como un paseo y disfrutarlo, y así lo hicimos. La ciudad es muy linda, ya les compartiré las fotos que tomé (mucho más que eso no podíamos hacer), vimos el barrio por el cual nos gustaría y convendría vivir y nos fuimos. No se imaginan lo rápido que me resultó el viaje de vuelta que no tuvo ningún incidente Espero no haberlos aburrido con mi historia, que parece más digna de una película de terror que una realidad.
